Este taller acompaña al equipo en un proceso para identificar aquello que une a sus integrantes, construir una identidad compartida y definir cómo quiere relacionarse y trabajar.
A través de una metodología práctica y participativa, las personas que forman parte del equipo convierten sus valores compartidos en criterios y compromisos concretos que pueden trasladarse a su día a día.
No se trata únicamente de hablar sobre valores, sino de generar una dinámica que permita al equipo reconocerse, comprenderse mejor y acordar cómo quiere avanzar conjuntamente.